PROPUESTA PARA UN
“PARTIDO COMUNISTA MEXICANO”
EN FORMACIÓN.


Por: Javier Mendoza Aubert.


PLANTEAMIENTO.

- El elemento distintivo básico de un Partido Comunista respecto de otros partidos de izquierda, ya no digamos de centro o plenamente conservadores, es plantear su Programa Político, Objetivos, Visión, Ideología, Ética, Estructura y organización de operación, tomando como eje (paradigma) la disputa por los medios sociales de producción* y enmarcando tal disputa en una lucha de clases que es una realidad para millones de personas, y no solo un concepto o una descripción sociológica o filosófica.  

*Medios Sociales de Producción, considerados en el sentido clásico del término marxista, en donde intervienen: la tecnología de producción industrial y/o artesanal, la maquinaria y herramientas, el “know-how” -es decir, la metodología de operación de trabajo y las aportaciones científico/industriales a la misma-, las instalaciones laborales o fabriles, la energía requerida, las tierras de cultivo y maderables, los áreas de crianza de ganado, las minas y espacios extractivos, los insumos, las materias primas, el financiamiento completo del circuito   industrial y del trabajo, y el proceso de planeación, producción, transporte, almacena-miento, distribución y consumo final del satisfactor elaborado.  
- De esta lucha entre la capa que ejerce un dominio absoluto, económico y material, y el resto de capas y grupos sociales que son sometidos por esta acción, se desprende todo el entramado, estructura de base y características precisas de la sociedad en un determinado momento histórico (Marx), troquelando sus diferentes órdenes específicos: económico, político, social, ideológico, artístico, psíquico, filosófico, pedagógico, etc., teniendo como resultado final de la lucha una dominación e imposición social hegemónica de una capa y sus intereses sobre las otras.

- México es un país subdesarrollado al cual el grupo social dominante le ha impuesto en los últimos 30 años, un modelo económico de funcionamiento neoliberal en el marco de un capitalismo despiadado e incontrolado, sistema económico dictado por los países centrales (básicamente por EEUU con el llamado “Consenso de Washington”), en donde la burguesía tiene como aliados a las empresas trasnacionales y al capital extranjero, a quienes les ha entregado la mayor parte de los bienes nacionales, y ahora ya también trágicamente el petróleo, enriqueciéndose personal y corporativamente todas las partes aliadas involucradas en el proceso.  

- Dentro de tal proceso de enriquecimiento y acumulación personal y corporativa, la mayoría de las empresas estatales, paraestatales y organismos gubernamentales -que materializaron con mayor o menor éxito las conquistas de la Revolución Mexicana- han sido privatizadas o están en vías de serlo, siendo éste uno de los postulados centrales del referido “Consenso de Washington”:

   “Un Estado casi inexistente y un Mercado omnipotente y omnipresente.”

El mismo mecanismo le ha sido impuesto a toda América Latina para extraer riqueza en un despiadado neocolonialismo, excepción hecha por Cuba y Venezuela que cuentan con procesos revolucionarios, y unos cuantos países con gobiernos progresistas-reformistas, como Ecuador y Bolivia.

- Esta dominación se realiza a través de un “Sistema de Poder” que involucra diferentes actores, y que solo es posible si la burguesía cuenta con el completo y absoluto control del poder político para imponer y legitimar tal Sistema. Por esta razón, cuando el grupo dominante ve amenazado ese control hegemónico  –aunque la amenaza sea débil o incluso inexistente- reacciona con brutalidad en apariencia desmedida pero a sus ojos plenamente justificada.   

- Para lograr la hegemonía del control político la burguesía ha establecido mecanismos implacables de cooptación y corrupción del ejercicio de la política, anulando así, en la práctica, toda forma de oposición real
Vgr: En el año 2,000 con Vicente Fox y el PAN, la llamada “alternancia” realmente no alternó nada, sumergiéndose ese “partido de oposición”, en cuanto llegó al poder, en la continuación del saqueo sistemático y a gran escala del país. Así mismo el PRD, constituido con fines electorales en 1988 a partir de la alianza de diferentes partidos de izquierda (incluido el Partido Comunista Mexicano que cedió su registro legal tan penosamente ganado), se degradó sistemáticamente hasta la completa traición a sus principios de izquierda con la firma del llamado “Pacto por México” que en realidad fue la legitimación política de la imposición del bloque de “Reformas Estructurales”, que es como llamó el gobierno de Enrique Peña Nieto a la privatización y puesta en venta para el Capital de las principales empresas estatales, con PEMEX como “joya de la corona”, quedando aún por privatizar únicamente el sector salud y de seguridad social.

- Los implacables mecanismos de cooptación y corrupción del ejercicio de la política se definieron en el sexenio del Presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952), inmediatamente después de la destacada gestión de Lázaro Cárdenas del Río, y se afinaron, consolidaron e institucionalizaron conforme el PRI dominó por completo el ejercicio del Poder en los siguientes sesenta años.

Tales mecanismos involucran:

a.- Que solo por medio de un Partido Político registrado se pueda hacer legalmente política en México.
b.- Que el registro y control de todos los partidos políticos lo ejerza en forma absoluta el Estado.
c.- Que el financiamiento y fiscalización de gastos de los partidos  políticos corra completamente a cargo del Estado, de forma prácticamente discrecional.
d.- Que las leyes, reglamentos y disputas legales que rigen los procesos electorales estén también a cargo exclusivo del Estado.
e.-  Que el porcentaje oficial de “representación” de un partido político (calculado formalmente por la vía del número de votos obtenidos en las  elecciones) sea lo único que determine la conservación de su registro, determinando así mismo la cantidad de financiamiento destinado para su funcionamiento, y no otros factores a considerar como  la calidad de la representación, la educación política ciudadana ejercida, etc
f.-  Que actúen de facto como un soborno los recursos, percepciones, sueldos y bonos de los altos cargos públicos y puestos de elección, principalmente de diputados, senadores, magistrados y mandos directivos del servicio público.  
g.- Que todos los cargos públicos y oficinas de Gobierno, cada uno a su nivel,  se conviertan en espacios privilegiados de negocios personales y fraudes con etiqueta de impunidad asegurada.
h.- Que los presupuestos de los Estados, Dependencias, Oficinas y Programas del Gobierno no tengan, en la práctica, fiscalización ni rendición alguna de cuentas.
i.- Que el Gobierno, en suma, se alíe con toda persona o grupo que le garantice un negocio, privilegiando dentro de los canales “institucionales” de negocios la asociación con empresas para la construcción de Obra Pública, y en los canales “no-institucionales” de negocios, la asociación facciosa con el crimen organizado y el narcotráfico.

- Esta “Democracia” brevemente perfilada (entendiendo “Democracia” como la forma básica de representación del poder popular), está pensada, elaborada y ajustada por y para la Burguesía y sus intereses, por lo que independientemente del nombre que adopte se le debe designar sin miramientos como una “Democracia Burguesa”. Y la paradoja de funcionar en México dicha “Democracia Burguesa” con tales mecanismos de cooptación y corrupción esencialmente anti-democráticos, la debe identificar y resolver todo partido de izquierda –y sobre todo un partido comunista-  desde el momento mismo en que decida formar parte de una contienda electoral institucional-burguesa para ganar espacios de poder, constituyéndose oficialmente para tal efecto como un partido político legalmente registrado.  

- Por lo tanto, mi propuesta y aportación al diseño y justificación de un “Partido Comunista Mexicano” es la siguiente:

-  Que se adopte como paradigma fundacional la disputa por los Medios Sociales de Producción, en donde este paradigma le dé forma y contenido a su Programa Político, sus Objetivos, su Visión, su Ideología, su Ética y su propia estructura de operación.

-   Que se enmarque tal disputa dentro de la lucha de clases en México y en Jalisco, a partir de un análisis científico materialista-histórico de sus  condiciones precisas actuales en todos los niveles: local, regional, nacional, e internacional, en el marco del neoliberalismo-capitalismo dependiente que le ha sido impuesto a nuestro país y a la mayoría de  las naciones de América Latina.

-  Que se adopte como objetivo central específico la disputa por el poder político con el fin de, una vez obtenido, trabajar para desmantelar el “Sistema de Poder” de México, que es el instrumento de dominación real y efectivo de la burguesía, y pasar acto seguido a armar un nuevo sistema de poder revolucionario, popular y esencialmente obrero-campesino, construcción que debe invariablemente de estar acompañada por el pueblo con altas cuotas de involucramiento y gestión suya.

Tal desmantelamiento es el paso previo indispensable para el apropiamiento de los Medios Sociales de Producción por parte de las capas mayoritarias de la sociedad. Cualquier alternativa viable de socialismo en México debe realizar este desmantelamiento y reconstrucción posterior, so pena de fracasar en el proyecto político y económico que se propuso desarrollar.

-  Que se analice la paradoja de la pertenencia de un Partido Comunista a un sistema burgués de partidos políticos, sistema corrompido y corruptor, y  se propongan alternativas viables de solución a la misma.   


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EL SISTEMA DE PODER EN MÉXICO.

En detalle el “Sistema de Poder” en México es una compleja estructura de relaciones, intereses, ideologías y modos de producción capitalista-neoliberal, edificada con los siguientes elementos:

1.- La oligarquía nacional (las 25 familias económicamente más poderosas de México).
2.- La oligarquía internacional (las 13 familias que controlan el mundo y sus recursos, dentro del “Nuevo Orden Mundial-NWO”).
3.- Los partidos políticos.
4.- Las empresas estatales, para-estatales y privatizadas mexicanas: PEMEX, CFE, IMSS, TELMEX, etc.
5.- Las empresas transnacionales globales, ahora incluyendo destacadamente a las compañías petroleras y a las generadoras y comercializadoras de energía eléctrica, a partir de la Reforma Energética de la gestión de Enrique Peña Nieto.
6.- La Bolsa de Valores de México.
7.- Las Bolsas de Valores de  los países centrales.
8.- Los inversores financistas especulativos transnacionales: Paul Volcker, George Soros, etc.
9.- Las instituciones y organismos oficiales del país, en todos los rubros y principalmente los órganos electorales (INE, Tribunal Electoral, Institutos Electorales y de Participación Política de cada Estado, Credencial “para votar”, etc.)
10.- Los tres poderes de la Unión en su conjunto: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
11.- Los medios masivos de comunicación, principalmente la televisión.
12.- El Banco de México (“Banco Central” en el esquema Rothschild) y el sistema bancario nacional.
13.- El sistema bancario internacional: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Centro Mundial del Comercio, Reserva Federal Estadounidense “FED”, etc.
14.- El clero, especialmente el Episcopado Mexicano.
15.- El narcotráfico y el crimen organizado en México.
16.- Las asociaciones y agrupaciones de la Iniciativa Privada (CANACO, CANACINTRA, CONCANACO, CLUBES INDUSTRIALES, ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA, etc.).
17.- El poder armado institucional: Ejército Mexicano y Marina, principalmente sus altos mandos.
18.- Los sindicatos oficiales corporativos.
19.- Las organizaciones populares obreras y campesinas del PRI, también corporativizadas.
20.- Las Universidades y Centros de Estudios técnicos, tecnológicos y científicos en México, tanto privados como oficiales.
21.- Los “Think-tanks” de EEUU y de los países centrales.
22.- El “Complejo Militar-Industrial” de los EEUU.
       … y otros más.

Estos engranajes, unos más grandes, otros más pequeños; unos vitales, otros secundarios, son los que componen el poder real, sustentado y legitimizado por el poder político y por un cuerpo de leyes que, o de plano sucintamente se incumplen, o bien están pensadas, elaboradas y redactadas para contar con indefiniciones, inexactitudes y contradicciones internas que permiten fácilmente vulnerar su espíritu.  

La estructura y el funcionamiento de este “Sistema de Poder” permanece en las sombras para los ciudadanos, siendo de facto que tal Sistema es el gobierno que toma las “Decisiones de Estado”, y no ya las figuras visibles de gobernadores, legisladores, jueces o incluso el propio Presidente de la República. De hecho, al ser éstos la cara visible del Sistema se ganan el repudio y la cólera popular, y con esto adquieren la función de desahogar dicho enojo y presión, dejando por lo general intocados y sin cuestionar al resto de los actores en juego.


Este “Sistema de Poder” preciso, real y concreto, es el que debe ser desmantelado, dando paso a la construcción de otra estructura diferente en donde sean tejidas nuevas formas económicas y nuevas relaciones de producción, con los mismos u otros elementos, en un sistema económico-social donde prive siempre la lógica de la satisfacción racional de las necesidades e intereses de las mayorías, el disfrute socializado del producto del trabajo de hombres y mujeres, y el respeto profundo a la Naturaleza, y no la lógica del mercado que todo lo transforma en mercancía volviéndose el hombre y su cultura antagonistas esenciales de las mínimas condiciones de sostenimiento de la propia vida humana y, en última instancia, contrarios a toda manifestación de vida en el planeta.


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