Microdiálogos de la 4a.

“Sobre muertos a la espalda”
Por: Javier Mendoza Aubert

- A la espalda viajan los muertos.
- Lívidos de trance, y urgiendo cercanía con los vivos, se nos van encaramando en el camino.
- El amigo entrañable que muere nada más orinar en una finca velada, con un tiro del velador.
- El viejo y espantado tío, y su tristeza de plomo.
- La reina que acaba sus días hecha pluma en el viento de Miguel.
- Todos ellos pesan, pero con gusto son llevados.


Microdiálogos de la 4a.

“Sobre la receta de la Patria ”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Se toma el amanecer de mañanita, fresco y aún adormilado, y se coloca aparte.
- Los campos -puestos antes a ventilar- se les extiende amplios, con todos sus colores mirando hacia arriba.
- Jaguares de lodo se limpian muy bien, hasta hacer brillar su piel.
- Las nubes es necesario tejerlas despacio, en algodón disperso, para no deformar sus cuerpos oscilantes.
- Y al final, ya de noche, se extiende por doquier un rebozo negro, preparado de antemano con estrellas engarzadas entre sus hilos.
- Esta es la receta viva de la Patria.



Microdiálogos de la 4a.

“Sobre la dureza de piel y alma”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Sin tersura ni colores ni caricias.
- Con esquinas y eczemas en el alma.
- Van y existen en desiertos las personas.
- Encogidas para sí, desobligadas.
- Grasa separada y térmica.
- Dureza de piel y alma.



Microdálogos de la 4a

“Sobre las rutas de las ideas”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Cierro los ojos y se establecen acantilados, valles y montañas.
- Oscilación binaria que conecta y desconecta mapas infantiles, recorridos sin cesar.
- En lo alto se aglomeran senderos y paredes, rebosantes de memoria.
- Tomo por las alas una gaviota, y pienso una gaviota.
- Llega lento un elefante, y pienso un elefante.
- Recomponer tales mapas es tarea brutal, y en extremo necesaria.






Microdiálogos de la 4a.

“Sobre islas y torres”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Es tan hondo el miedo que nos hemos tornado de marfil.
- Por más altas que sean las torres, el torbellino invade los sosiegos.
- El viento no autorizado debe de inmediato abandonar el lugar.
- Hirientes, las miradas laceran las compuertas, revolcando memorias.
- Es ya absoluto y evidente: ningún lugar está seguro.
- En vano ha sido construir tantas y tantas islas…

Microdálogos de la 4a

“Sobre la alegría como arma de la revolución”
Por: Javier Mendoza Aubert

- La vida es duración transcurrida entre comienzo a ser y ya no más.
- Somos un ir existiendo que no vuelve atrás.
- Unos contra otros, ha sido mucho lo robado.
- Trabajo, salario, cosas, tiempo.
- Es honda la estocada, mas no debe de penetrar al alma…
- ¡Desenfunda tu alegría y dispárales a los bastardos!


Microdálogos de la 4a

“Sobre la lluvia y el sacrificio renovado”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Próxima está la lluvia que preña el futuro.
- Ciclo fértil de este inmenso asombro terrestre.
- Algunas gotas ya se anuncian, manchando el aire con tenue hierro circulado.
- Lluvia carmesí que activa el mito de danzas mortuorias.
- Sacrificio renovado de cuerpos en batalla...
- No tenemos opción: debemos seguir viviendo.

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Microdiálogos de la 4a

MICRODIÁLOGOS DE LA 4a
“Sobre amarras, versos y costillares”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Les crujen las amarras y por los aires saltan sus artesanas uniones.
- Recluidos en desgracia los que servían para el amor mayúsculo.
- Con la mirada perdida y balbuceando incoherencias, tejen y destejen su inerte espera.
- Están en los huesos mostrando costillares y penas, famélicos de sentido.
- Ya ni las rejegas putas palabras chillan al ser designadas, como decía Paz.
- Azarosa existencia la de los versos actuales...

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Microdiálogos de la 4a

“Sobre penas y patrias”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Todas las flores son mi flor.
- Todos los niños arropan mi huella.
- Todas las venas esparcen mi sangre.
- Todas las sonrisas desfallecen en mis labios.
- Todo el estupor estalla en mi rostro.
- Todas las penas son mi Patria ahora…

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Microdiálogos de la 4a

“Sobre bellezas y deformidades”
Por:
Javier Mendoza Aubert

- Un mero culo es más agraciado y apuesto que mucha gente.
- La deformidad horrenda habita por dentro, y no en los exteriores.
- Maldita la belleza que es aparador perfumado de inertes lujos consumidos.
- Y malditas las insensibles que no terminan de defecar lo que son.
- Una diputada del PAN comparó la “Ley de Ingresos” con un hijo “discapacitado y feito…”
- Ni ése, en caso de que lo fuera, ni ningún otro, merece semejante estúpida.




Microdiálogos de la 4a

“Sobre el túnel y su luz”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Ha vuelto en sí el lobo y ha construido su piel.
- Sobre la nieve lo ha despertado la lenta sangre de un pato.
- Temibles los días que le esperan a la angustia.
- Con la piel ha fraguado en vileza este túnel.
- No se requiere acomodo: nos meterán a todos.
- Quien de primera vea la luz de fondo, requerirá guiarnos.



Microdiálogos de la 4a

“Sobre el último lugar de la Patria”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Nada más entrar se encoge el alma.
- Siete descensos que van descomponiendo todo, como arco iris muerto.
- En apariencia cuero digno y madera, pero en verdad nausea y vileza.
- Se suda, se habla, se piensa y se emana estercolero.
- La Cámara de Senadores gastó un millón y medio de pesos destapando coladeras.
- Oficio tan puerco tiene sus gajes.

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Microdiálogos de la 4a

MICRODIÁLOGOS DER LA 4ª
“Sobre la vida y la música”

- Es tan esplendorosa la vida que un minuto es todo el tiempo.
- El brillo de un solo niño captura el sol.
- Alguien dijo que los colores no brillaban, pero ha mentido.
- La música llena el espacio y casi se puede platicar con ella.
- ¿Cómo ha estado su nota? ¿Va bien el corazón?
- No sé qué hubiera sido de mí sin su terciopelo de furia y melodía.



Microdiálogos de la 4a

Por: Javier Mendoza Aubert
“Sobre Turin y Pavese”

- Por respeto a los otros voy a suponer que no estoy loco.
- Me han informado que Pavese ha llegado a Turin.
- Nunca nadie jamás ha conocido tan pleno amigo.
- Me han informado que Cesare ha arribado a un hotel barato.
- Lleva a cuestas a todos los hombres, y ha decidido abandonar la carga.
- La hoja se le ha desecho en mis manos y por eso la siguiente nota es apresurada.



Microdiálogos de la 4a

MICRODIÁLOGOS DE LA 4ª
“Sobre la vida en la caja”
Por: Javier Mendoza Aubert

- El cordón umbilical me ha servido de moño y atadura, aún ya cristalizado.
- De cierto modo la extensión limitada de unos metros me calma la angustia.
- Los orificios son pequeños para tanta mirada deslizada.
- Aproximaciones vitales me inquietan… Será mejor convivir solo.
- Me observo y este corazón corrugado es lo que me ha surgido al tiempo.
- Concuerdo: no es fácil dejar atrás el conocido cuadrado.




Microdiálogos de la 4a

Sobre un suceso inevitable””
Por: Javier Mendoza Aubert

- Por desgracia acaba de suceder lo que tanto me temía.
- Fundadas razones has tenido para vivir de siempre intranquilo.
-
Comenzó a principios de 1900, casi como un juego, una maravilla o un sueño.
- Y se esparcieron como virus, lenta pero irremediablemente. Calles, casas, plazas, callejones, bosques.
- Su última gracia: treparse a las banquetas y obligarlo a uno a arriesgar el pellejo en desigual lucha
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- Y ahora el colmo, lo no imaginado… justo ayer he sorprendido a mi mujer con un automóvil en la cama.


Microdiálogos de la 4a

Sobre lo consciente y su traición”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Hay veces la palabra se desatina, y por decir una se dice otra.
- Nada de pequeños tienen esos yerros.
-
Querer felicitar a alguien diciendo “lo siento mucho".
- O “mañana domingo”, cuando va a ser lunes.
- Este gobierno puso en los nuevos Billetes de $100.00 pesos la leyenda: “Sufragio Electivo” en vez de “Sufragio Efectivo”
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- A confesión de culpas, relevo de partes.


"Sujetos sin complemento"

El “Hibakusha” con pésima suerte… pero sumamente afortunado.
Por: Javier Mendoza Aubert.

Hasta donde se sabe, 8 ciudadanos japoneses fueron los que, huyendo de Hiroshima devastada por la Bomba Atómica, tuvieron el pésimo tino de refugiarse o regresar a Nagasaki para, a los 3 días, sufrir de nuevo la horrenda experiencia. Pero la historia de uno de ellos sobresale por la gran longevidad de su protagonista.

Tsutomu Yamaguchi, en la actualidad de 93 años, ingeniero de la firma Mitsubishi, se encontraba en Hiroshima en viaje de negocios, cuando el bombardero estadounidense B-29 “Enola Gay” arrojó el 6 de Agosto de 1945 la bomba atómica sobre dicha ciudad, a las 8:15 AM, alcanzando el mortal artilugio la altura requerida para su explosión -600 metros sobre el suelo- a los 55 segundos de ser lanzada.

“En un momento estaba yo tomando té, en una gloriosa mañana de aire transparente, y de pronto, como estrellarse contra una pared, todo se volvió negro y se reventaron mis tímpanos. Después de 15 minutos, en los que había quedado inconsciente, volví en mí y vi solo cenizas y polvo fino, como harina, en nubes flotando en el aire. Se respiraba fuego picante. El cielo se volvió de un negro intenso, irreal, sobrecogedor, y me conmovió alcanzar a ver siluetas de humo y grasa humana sobre el piso, a solo unos metros de donde había sido arrojado yo: sobre esas siluetas estaban, momentos antes, algunos comensales que se alojaban también en aquel albergue del centro de la ciudad…”.

Asustado de muerte, Yamaguchi salió del despojo de ciudad en la que se había convertido Hiróshima, y comenzó a caminar sobre la carretera. Un camión que llevaba decenas de jaulas con pollos –milagrosamente vivos- atinó a pasar por la desolada rúa, parándose junto a él. El chofer, con el rostro blanquísimo y un temblor insidioso en las manos, le preguntó si necesitaba que lo llevaran. Sin decir palabra, Yamaguchi se subió al asiento del copiloto. Ese camino era el que se dirigía hacia Nagasaki, hogar del ingeniero japonés.

Por un momento se sintió aliviado: “Nagasaki es la ciudad con más población de cristianos practicantes japoneses, por lo que los americanos no se atreverán a arrojar ahí otra bomba, o lo que fuere que hayan arrojado”, pensó.

El mismo 6 de Agosto, por la tarde, llegaron los dos hombres a Nagasaki. A Yamaguchi lo recibió su esposa y el hombre durmió dos días consecutivos, quizá tratando de olvidar lo que ninguna palabra ni ningún lenguaje puede expresar.

Al tercer día, el 9 de Agosto, se levantó por la mañana muy temprano y quiso advertir a las autoridades del pueblo sobre lo vivido, por lo que se dirigió hacia las oficinas de las alcaldía de la ciudad.

La confusión en el lugar era total. Nadie sabía qué pensar; nadie podía dar dimensión exacta al horror. A Yamaguchi no le prestaron atención. Y de cualquier forma al pobre hombre se le atoraba un amasijo de palabras y miedo cada vez que intentaba relatar lo vivido, por lo que de su garganta solo salían ruidos sin sentido.

A las 11:01 AM por alguna razón, encontrándose aún en la Alcaldía, Yamaguchi volteó hacia una ventana y se pudo percatar de que en lo alto del cielo nuboso, en un claro abierto por el sol, pasaba la silueta nefasta de otro B-29. Ni siquiera tuvo tiempo de pensar nada: con una mezcla de instinto y premonición se tiró con fuerza al suelo, cayendo por fortuna en un pequeño hueco que era formado por el suelo, el quicio de la puerta y varios escalones que desembocaban en otro cuarto.

Otra vez el resplandor innombrable. De nuevo el olor a fuego de vómito, carne evaporada y ceniza, entremezclados en fantástico horror.

De ese cuarto, y de miles más en cientos y cientos de metros a la redonda, no quedó literalmente nada: ni personas, ni muebles, ni cuadros, ni casas ni nada. Solo Yamaguchi se había salvado. Pero esta vez había perdido a su esposa y a sus dos hijos pequeños entre los pulverizados.

Los ingenieros amigos de nuestro personaje tienen una teoría que podría explicar por qué se salvó en esta segunda ocasión Yamaguchi. Las ondas de choque producidas por la terrible explosión de la Bomba viajan horizontalmente, por lo que el haberse tirado al piso, y haber caído en un providencial hueco, fue lo que salvó su vida.

Por años no abandonó a Yamaguchi la idea de que las bombas le perseguían a él, personalmente. Y toda su vida se ha sentido intranquilo en cualquier lugar en el que se encuentre: espera nueva muerte que caiga del cielo.

Pero esto no ha sucedido, en Julio de 2009 cumplió 93 años: Hibakusha significa en japonés "el sobreviviente".

Una mala fortuna de dimensiones incalculables la de Tsutomu Yamaguchi. Una envidiable suerte también, que ya la quisiera cualquier mortal sobre la tierra.

Microdiálogos de la 4a

Sobre la vida y su simpleza
Por: Javier Mendoza Aubert

- Un rastro de agua que le va siguiendo la pista a un pato.
- Los diamantes de la telaraña, en su vaivén colgante.
-
El profundo vértigo de gracia de aquellos ojos.
- La esquina tuya y su farola de herrumbre.
-
La geografía impasible de nuestros cuerpos sin ropa.
- Hace bien la vida en ser simple… y maravillar a los simples.

Microdiálogos de la 4a.

Sobre el prestigio, la histeria y el cambio
Por: Javier Mendoza Aubert

- Permítame decirle: Señor; Señor Presidente; Señor Presidente Legítimo; Señor Presidente Legítimo de la 4ª República; Señor Presidente Legítimo de la 4ª República y Libre Territorio…
- Ser o parecer sigue siendo en muchos corazones el dilema.
-
Engranaje atorado del cambio.
- Engrudo y melaza que termina embarrando todo.
-
Con ser cada quien un SEÑOR debería de bastar.
- Y para eso es suficiente apenas el trabajo de una vida.


Microdiálogos de la 4a

MICRODIÁLOGOS DE LA 4a
Sobre el poeta y el país nuevo

Por: Javier Mendoza Aubert

- Tomar la esperanza y repartirla como peces sin sermones en el habla.
- Vaciar de colores los paisajes en postales congeladas.
- Acompañar al tulipán a que descubra la palabra exacta.
- Morirse de sentido en cada hueco de alborada.
- No poca tarea es la del poeta.
- Un país nuevo es, sobre todo y antes que nada, un igual nuevo lenguaje en furia liberada.


Microdiálogos de la 4a

“Sobre el mestizaje”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Sobre indios hombros se irguió el rubio sueño de España.
- Metal y ríos de sangre lubricaron aquel nuevo mecanismo.
- Vocación de tigre y alforjas infinitas, con una cruz tatuada al pecho.
- Serpiente de seiscientas mil vueltas de obsidiana.
- Engarzados estamos desde entonces.
- Uno y otro sin ser aún nada.
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Microdiálogos de la 4a.

“Sobre miradas vacías”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Abatida, con un nudo en el alma y en los ojos, una señora se estremece al sentir las fauces de lobo del futuro.
- Incierto de llegar a su casa por la pena del hambre, en una banca de cemento un hombre también extravía la mirada.
- Recién enfrentada la gesta, un político digno pierde de cansancio y estupor la mirada hacia su patria.
- Como eco exacto, el brillo de magia de las pupilas de los niños, igualmente se extravía.
- Son demasiadas miradas vacías.
- Habrá que dejar la piel en llenarlas.



Microdiálogos de la 4a

“Sobre lo que se compra y lo que se vende”
Por: Javier Mendoza Aubert

- Me da por favor $20 pesos de Cariño.
- ¿De puerco o de pavo?
- De puerco, pero quítele ese gordo feo que le sale todo aguado por un lado; lo quiero bien limpio.
- ¿Algo más?
- Un paquete de Amistad, pero de la que sale en la tele: incondicional ¡Ah!, y 3 besitos para niño, de 2 a 4 años, uso nocturno.
- Cuando se dice hoy que todo se vende, no es broma: se vende todo.

Microdiálogos de la 4a

"Sobre la raíz de la tristeza"
Por: Javier Mendoza Aubert

- Albahaca, mate y yerbaluisa es el gusto que remansa mi boca.
- Ahuehuete erguido que se ha levantado y camina.
- Rábano, piña, mango, marañón infante.
- Tierno sauz del poeta, que en luz figura una emoción.
- No entendemos la magia vegetal que nos ha sido obsequiada.
- El hombre se apartó, o fue apartado, y esa es la raíz de su tristeza.






Microdiálogos de la 4a

"Sobre las tribulaciones de la naranja"
Por: Javier Mendoza Aubert

- La naranja es el mito del gajo, que inaugura y moviliza el jugo de la vida.
- No, la naranja es el exacto motivo de un grito en el lienzo, con pinceladas de furia.
- No, la naranja es una cuenta en el banco, en alta excelencia productiva.
- Disculpa, la naranja es el elixir de Dios, un paraíso perdido entre navegadas semillas.
- Estoy confundido. ¿Puede ser todo eso?
- Todas las cosas son una y muchas, por eso es difícil convivir de mutuo acuerdo los humanos.

Microdiálogos de la 4a

"Sobre palabras y murmullos"
Por: Javier Mendoza Aubert

- Digo “TIERRA” y bajo mis pies esparcidos surgen infinitas lomas, como cueros de vaca, con surcos listos a ser preñados.
- Digo “AZADÓN” y mis brazos se desprenden y se tornan de madera, en las tripas de la tierra encajados.
- Digo “ÁRBOL” y las ramas se vuelven pájaros, saltando al vuelo sobre las cañadas.
- Digo “MUJER” y me brotan hendiduras en las venas, fluyendo hacia ríos tintados en carmín de labios.
- Digo “PATRIA” y todo vuelve a nacer, sobre una tormenta calmada.
- Pero al final, si digo “DIOS”, solo oigo murmullos… murmullos… murmullos inacabados...

Microdiálogos de la 4a

"Sobre sueños robados"
Por: Javier Mendoza Aubert

- Precipicios en cada párpado se han venido fraguando.
- Ramazón de pestañas truncas, que desolan imágenes desbocadas.
- Dolor de músculo, más al despertar que en el cansancio.
- Y el corazón vertido en nuevos confabularios.
- Nos han robado el sueño los canallas.
- !Habrá que añadir una cosa más a lo robado!

Microdiálogos de la 4a

"Sobre sombras y golpeas arteros"
Por: Javier Mendoza Aubert

- En las sombras se calculan las traiciones.
- Y de sombras se componen los traidores.
- La sombra de un sábado, la de un juego, la del agobio anestesiado como receta bruta.
- En una sombra el país ha devenido, sin contornos, brillos ni colores.
- Boca profunda que en locura se traga todo.
- Apáguese la luz...

Microdiálogos de la 4a

"Sobre colores en el lienzo"
Por: Javier Mendoza Aubert

- Estoy peleando en gris, que de último le ha dado por mezclarlo todo.
- Necesito un poco más de amarillo, para constante llorar gotas transparentes.
- De rojo son las avenidas que le dan vuelta al sol y ya regresan.
- Y en mis manos explota el azul, que pinta tus huellas y las hace reales.
- Brocha o pincel, qué más da ... lo importante es colorear nuestro lienzo.
- Antes de que sea mortaja oscura y deshecha.